Les dejo un breve resumen del libro "Oda a Sancho", una parodia a la poesía épica, que cuenta las aventuras reales de mi buen amigo y compañero de camino Sancho, en el camino de Santiago, España.
Espero que lo difruten.
A mi buen amigo Sancho
Y a su tía, la sierva de Dios: “Conchita” Álvarez Icaza.
Cuéntase que no ha mucho tiempo,
De la lejana tierra de México,
Llegaba a las Hispanias (hoy España),
Un joven y valeroso caballero,
Su sangre era azul como el firmamento
en una oscura noche estrellada de campo,
Y su porte solo comparable con los antiguos héroes de las historias medievales,
Valeroso cual perro guardián cuando de defender a su amo se trata,
Bajo de estatura,
No menos noble era su carácter,
Caballero así en actitud y nobleza,
Mas también en cuanto a mujeres se refiere,
Pocos hombres hubieran tenido,
El arrojo y coraje que él tiene,
Así llegaba Sancho como peregrino,
A hacer el Glorioso camino del Apóstol Santiago,
Era su primer parada,
El Internacional aeropuerto de Barajas,
Donde tras hacer el transbordo,
Un hombre se acercaba:
“¡Alto ahí!” grita el sujeto,
Y el Mexicano al sentirse amenazado contesta:
“mira hijo de la chingada yo no se quien seas tu ni que intenciones tengas
tu a mi no me gritas y yo no hablo con extraños”,
el curioso sujeto enfadado,
si sabe con quien habla le pregunta,
más el peregrino irritado contesta,
“si se quien eres, un hijo de su pinche madre”,
Aquí el encubierto saca su placa,
Apaciguar al león logrando
Y todos los papeles,
En orden el mexicano termina mostrando.
Es liberado para ingresar a su Madre Patria,
Mas no llegando a hacer dos pasos,
“oye pareces sospechoso” dice otro,
“Antes que a chingar a tu madre te mande,
Si eres policía lo demuestras,
Más problemas con la autoridad no deseo”
Advierte el caballero,
“vaya tenemos a un mexicano cojonudo, te pareces a López obrador
- Responde el oficial –
- Eres un gilipollas,
Verbal la pelea comienza entre mexicano y español,
Cuando este lleva al héroe
A un cuarto de control.
Allí comienza el cateo un poco inmoral
Y nuestro caballero con su característica prudencia le contesta:
“bueno que chingados quieres deja de tocarme los huevos,
mira güey ya me estas cagando la madre vamos a rompernos la madre”
Indignado este le replica:
“mira que si no te calmas te voy a engrilletar”
Ya a estas alturas parecía todo un duelo a muerte,
Una justa en que se batían dos hombres,
Por el amor de una mujer o el honor de sus familias,
Intentando descifrar qué “engrilletar” significa,
Harto de valor contesta:
“mejor yo engritello a tu madre”,
Mas el oficial partir deja al buen Sancho diciendo:
“estás limpio, anda con cuidado”.
Así inicia la aventura deste noble.
…
Es conocido en el mundo,
Que no sangre si no alcohol,
En las venas de los mexicanos corre,
Es quizás eso lo que despierta,
Su ánimo “macho” y guerrero,
Conocido en el mundo entero,
Que tanta fama les ha ganado,
Y no era la excepción la del gran señor Sancho,
Y es así que comienza nuestra siguiente historia:
No pocas son las curiosidades
Que se encuentran en esta vía,
He aquí que se dice de cierto lugar,
En el Camino de Santiago,
Unos destinos más atrás,
Donde narra la leyenda,
Que no dan agua sino vino las fuentes.
Al llegar a este sitio,
Un consolador letrero da la bienvenida a los peregrinos:
“¡PEREGRINO!,
Si quieres llegar a Santiago
Con fuerza y vitalidad,
De este gran vino hecha un trago
Y brinda por la felicidad.
FUENTE DE IRACHE
Fuente del Vino”.
He aquí que llegaba,
Nuestro santo guerrero,
A probar este néctar
A los dioses placenteros.
Al llegar y ver en ese sitio
Tan gustosa invitación
Despiértese su sed Azteca que a probar le llamó,
Y fue así
Que la bolsa de su mochila llenó
Y vacía la fuente
A otros dejó.
Cientos de peregrinos,
Deseosos de ese milagro
Llegarían a continuación
Solo aire hallando,
Desde ese día y en más,
Por el resto de su jornada
“tu eres el cabrón que se terminó el vino”
Le sería la frase más escuchada.
Seguía pues nuestro héroe,
Ya por Villamayor cruzando,
Junto a una bella damisela,
A quien había tiempo atrás conquistado,
Por allí por Pamplona,
Al empezar el camino,
Y que muchas de sus aventuras,
Junto a él a vivir vino.
En su peregrinar la dama,
Cual guardaespaldas pegado,
Su guardia llevaba aquella joven,
Proveniente de Alemania,
Y belleza singular,
Quien de piropos y otras yerbas,
Se hizo lugar.
Y como no podía faltar,
En estas historias caballerescas,
No tardo en aparecer,
Aquel reto legendario,
Del cual todo héroe se alegra,
Siendo así que al pasar por Villamayor,
Aparece la fiera,
El dragón temerario,
Buscando devorar a la dulce princesa.
He aquí que cuenta la historia,
Que al pasar por aquel poblado,
Se encontraba un hombre,
En su excavadora sentado,
“Oye, hazte un retrato en la excavadora”
- Julie exclama,
Y sin pudor alguno,
El buen Sancho se adelanta,
“Era broma campeón,
¿Como crees que del señor conseguirás licencia,
Para montar tu,
La peligrosa bestia?”
“Tu tranquila – responde – que yo lo tengo controlado,
Hasta ahora no ha habido,
Quien se me haya rehusado”.
“Oye Güey, ¿Qué crees?,
Impresionar a mi dama necesito,
¿Por que no me dejas,
En tu tractor un paseíto?”
“Estás loco majo, a ver si lo rompes”.
Más como bien sabe nuestro amigo,
Al néctar de los dioses no hay quien se resista,
Y le ofrece un vino,
Aquel de la fuente milagrosa,
Que llevaba consigo.
Así logra subirse,
Al dormido adversario,
Más sin darse cuenta que estaba en encendido,
Con el codo empuja la palanca,
El freno quitando
“Hay! Chinga la madre, ¿que está pasando?,
¡Amigo frene esto que esta ya no la paso!”.
Hecho a andar la excavadora,
Y por si fuera poco marcha atrás,
Y para empeorar las cosas,
Un precipicio empinado guiaba la ruta,
Por la que echaba a andar.
Y no solo esto, sino además sinuoso,
Y lleno de curvas,
Que casi se tragan al chaval.
Pero tomando coraje,
El aguerrido caballero,
Sus pies intenta poner en los pedales,
Y frenar el aparato,
Mas al contrario,
De un momento al otro,
Se lo encuentra manejando,
Sorteando los obstáculos,
Que se la han ido presentando.
He aquí que junto a su lado,
Viene a aparecer la muerte,
Que intenta llevarlo,
Más sin mucho pensar,
“Hoy no chingues nos vemos al rato”,
Y tomando las riendas,
A la bestia controla,
Y trescientos metros,
Luchando los soporta,
Hasta que frenarla pudo.
Dama y señor persiguiéndolo se acercan,
“¡Vaya tío, sois un chaval inconsciente,
No me andes dando esos sustos,
Que creí que te ibas al barranco!”
“No se preocupe señor,
Lo tenía fríamente calculado,
Más grande el peligro,
Mejor siempre he reaccionado.”
Y siguiendo camino,
Su querida Julie lo felicita,
“Tienes razón lo que dices,
Acerca del destino,
Que cuando llega el momento te llega,
Mas no era tu hora, mi amigo”.
Y siguiendo camino,
Entre verdes praderas, nieblas, viento,
Y luego el sol asomando,
Van caminando ambos,
Más aventuras buscando.
Fue tiempo más tarde,
Ya de Julie despedido,
Cuando el fiel peregrino,
Conoce a Lord James y Markus,
En este extraño camino.
“Peregrino, en Nájera, Najerino”,
Decía otro letrero,
A la entrada de tan calida ciudad,
Era fiesta,
Que en España no se hace esperar,
Fue esa la razón,
De que cerrara más tarde,
Aquella pensión,
Donde fue a quedarse,
Y como era de suponer,
Los tres peregrinos,
De fiesta en fiesta a correr.
Iluminaban el cielo estrellas de colores,
Grandes estruendos,
Música,
Guitarras y tambores,
Como si anunciaran la llegada,
Del héroe narrado,
Más auque no era eso,
Ni tampoco era el festejo,
Lo que Sancho hubiera esperado…
LA INDEPENDENCIA DE MEXICO,
Que también ese día era festejado.
Entre trago y trago,
Un grupo de españoles decidió abordarlos,
Y la siguiente ronda,
A los peregrinos invitaron.
Así, el joven caballero,
A las bellas damas que los acompañaban
Por retratar,
Sus deseos de pronto se abrieron,
Y allí mismo iniciaron sus cumplidos,
Cuando de atrás de una princesa,
Un rugbier hubo aparecido,
“es mi novia” –dijo-
Y cual chavo del ocho desprevenido,
“Hay tu espérate” –responde poco precavido,
“ojos serenos,
No miréis con ira para que no seáis menos hermosos…”
“Oye” –repite el verdugo-
“Tu espérate” –de nuevo con arrojo cargado el yugo
De lo que podría ser su muerte-
“pero si has de mirar,
Mírame al menos”
Entonces sus ojos se desvían al gigante,
Él, el trago de saliva,
Cual piedra no pasaba,
Y la garganta le hería,
Pero tomando un trago de tekila continúa:
“ya… espérate…”-y suspira
Con el sudor que en su frente ya caía-
Para ellas que son tan bellas,
Y por el Rey que está con ellas:
Salud”
Apaciguando así a su airado contrincante.
…
Más no puedo no contar,
La gloriosa llegada,
Del peregrino a Santiago,
Meta tan deseada,
Llena de milagros,
Donde diferencias se olvidan,
Países, naciones,
Solo ser Cristiano,
A todos corresponde.
Al son del NON NOBIS,
A su destino llegaba,
Bien acompañado por dos bellas doncellas,
De tierras del Brasil,
Débora se llamaban y Luciana,
Sus bellas compañeras.
Non Bis Domine,
Non Bis,
Decía el caballero confundido,
En lugar de la letra original,
Como si al recordar,
Fuera su deseo no revivir,
Las ampollas que lo hicieran sufrir,
“Non Bis Domine”,
O lo que en español sería,
No dos veces, Señor…
Así recorrió, entonces,
Los últimos 5 kilómetros nuestro hombre,
Y al son del Non nobis,
Cruzó las puertas de la Catedral:
NON NOBIS, DOMINE, NON NOBIS,
SED NOMINE TUO DA GLORIAM,
(No a nosotros, Señor, no a nosotros,
Sea a tu Nombre la Gloria),
Así llegaba,
Y de sus “machos” ojos,
Las lágrimas escapaban,
Su corazón caballeresco,
No resistió tanta emoción,
Luego de casi 800 kilómetros,
Aventuras,
Nuevos amigos,
Su destino conquisto.
Frente a la gran Imagen,
Del humilde Apóstol,
Frente a la Cruz,
Que en la Iglesia se encuentra,
A Su señor Jesucristo,
Arrodillado agradeció,
Y su sangre Mexicana,
En sus venas se heló.
“Santo Adalid, patrón de las Españas,
Y amigo del Señor,
Defiende a tus discípulos queridos,
Defiende a tu Nación,
Las Armas victoriosas del Cristiano,
Venimos a templar,
En el sagrado y encendido fuego
De tu devoto altar
Firme y segura,
Como aquella columna,
Que te entrego,
La madre de Jesús,
Será en España,
La Santa Fe Cristiana,
Bien celestial,
Que nos legaste tu…”
…
Y ahora mis amigos,
Solo pueden imaginar,
Como terminaría esta historia,
Esta leyenda singular.
Lord James


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